14 de junio de 2011
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Está comprobado que cuando llega el verano, el contagio de piojos aumenta un 80%. La explicación se encuentra en el clima. Los piojos buscan el calor para reproducirse, y en verano este proceso se acelera. Otra de las razones también se encuentra en las actividades que realizamos en verano: campamentos, playas, colonias de vacaciones, lugares donde la probabilidad de contagio es más alta.

El abdomen de los piojos tiene seis pares de orificios, con membranas diafragmáticas, que comunican el sistema traqueal respiratorio con el ambiente exterior; dichas aberturas pueden cerrarse voluntariamente, lo que les permite flotar en el agua y sobrevivir hasta 36 horas, aun en agua clorada, por lo tanto las piscinas y las playas, no están exentas de estos parásitos.

Por efecto del sol, el cuero cabelludo aumenta su temperatura y vuelve aún más vulnerables las zonas de por sí más críticas, como ser la nuca y parte posterior de orejas.