1 de junio de 2011
liendres

Regla número uno: mantener la calma. Tener piojos no significa más allá que debemos erradicarlos de nuestra cabeza, pero no es motivo de vergüenza. Al contrario de lo que se pueda pensar, tener piojos es algo bastante habitual. De hecho, según la Asociación Española de Pediatría, junto con el resfriado común es una de las enfermedades más contagiosas.

Una vez que hemos detectado la presencia de piojos en nuestra cabeza o la de nuestros hijos, debemos comenzar de manera inmediata un tratamiento pediculicida (contra los piojos). Existen diferentes tipos…

En el caso de que sea un niño la persona infestada, no debemos omitirle que tiene piojos. Al contrario, el niño tiene que ser consciente de ello. De esta manera, facilitará el proceso de eliminación de los piojos y podremos educarlo con las medidas preventivas recomendadas, como evitar el contacto cabeza-cabeza con otros niños. Pero cuidado, no debemos traumatizarlo, tener piojos es un problema común y no es motivo para avergonzarse.