1 de junio de 2011
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Los colegios suelen alertar a los padres cuando perciben la existencia de piojos para evitar que se propaguen entre más niños. Mandan una carta, ponen carteles informativos o les dicen a los niños que lo avisen en casa. Ante esta situación no debemos alarmarnos, no significa de inmediato que nuestro hijo tenga piojos, sino que se encuentra en un ambiente en el que los hay y que podría estar contagiado, o no, o podría contagiarse en un futuro próximo.

Lo primero que ha de hacerse entonces es inspeccionar la cabeza del niño para descartar todas las dudas. En el caso de que tenga piojos, no debemos alarmarnos, no es un drama, y empezar inmediatamente con un tratamiento pediculicida adecuado y continuar con el proceso a seguir en el caso de infestación. Además, debemos comprobar que otros miembros de la familia no se hayan contagiado también.

Si, por el contrario, no encontramos piojos ni liendres ni síntomas de contagio tampoco debemos olvidarnos del asunto. El hecho de que nuestro hijo esté inmerso durante gran parte del día en un ambiente en el que hay piojos supone que debemos estar prevenidos para un posible contagio. Por tanto, hemos de tomar en consideración las medidas de prevención: evitar el contacto directo cabeza a cabeza, no compartir utensilios u objetos del pelo entre los amigos y familiares, llevar el pelo recogido, usar una colonia repelente con olor infantil para que el niño no se sienta incómodo…

Por supuesto, las revisiones periódicas del cuero cabelludo han de continuar y con mayor insistencia que de manera habitual, aunque no hayamos detectado la presencia de piojos en el niño en ese momento. Es recomendable incluirlas como parte de una rutina, por ejemplo, tras el baño o la ducha del niño. La  detección precoz es fundamental para deshacernos de los piojos en caso de contagio.

En ambos casos, tanto si encontramos piojos en el niño como si no, no debemos ocultárselo. El niño puede ayudar a prevenir el contagio con otros niños, evitando el contacto directo y no usando objetos de la cabeza de compañeros. Pero cuidado, tener piojos es algo muy común y en ningún caso un drama, por lo que debemos concienciar al niño en este sentido y no, traumatizarlo.