2 de junio de 2011

Los piojos se contagian rápidamente de unas personas a otras por medio del contacto físico, pero podemos dificultarles su habilidad tomando unas sencillas medidas. Para ello, lo primero que hay que tener en cuenta es el modo de contagio de los piojos, por lo que las medidas han de ir dirigidas a evitar ese contacto físico. Esto puede ser complicado en el caso de los niños si tenemos en cuenta su forma de relacionarse a través del juego, por lo que a ellos  debemos prestarles una mayor atención.

Es fundamental no compartir objetos de la cabeza, tales como gorras, diademas, coleteros, pelos… Estos objetos son personales y en ellos pueden depositarse piojos o liendres de una persona infestada y pasar a otra que no lo está rápidamente. Debemos tener una higiene exhaustiva con estos objetos y lavarlos con agua caliente (estos insectos no sobreviven en el agua hirviendo) de forma periódica. En el caso de las niñas, es importante también llevar el pelo recogido, puesto que de esta manera a los piojos les resultará más difícil acceder al cuero cabelludo y alimentarse.

Cuando sabemos que nos encontramos en un entorno con altas posibilidades de contagio es aconsejable utilizar una loción repelente de piojos que haya demostrado su eficacia y que tenga un olor agradable a colonia infantil para que a los niños no les resulte incómodo. Hemos de asegurarnos de que se trate de una colonia repelente y no de un producto pediculicida (indicado para cuando haya infestación), ya que con el tiempo podemos desarrollar resistencia a estos productos o, lo que es peor, sufrir algunos efectos secundarios.

Por último, la mejor manera de prevenir los piojos es armarse de paciencia y realizar revisiones periódicas. Examinar el cuero cabelludo para comprobar que no estamos infestados es fundamental. Un diagnóstico precoz puede ayudarnos mucho a la hora de deshacernos de estos bichitos. Para facilitarnos la labor podemos utilizar una lendrera (peine con púas de metal muy finas y muy juntas). Eso sí, es un utensilio de uso personal, por lo que, de nuevo, no debe compartirse entre amigos ni familiares y ha de sumergirse en agua hirviendo tras su uso.

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